viernes, 25 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!





LA LÁGRIMA DEL CARPINTERO      

Cuando la oscura noche se encendía

con el fulgor de plata de la luna

José encontró un pesebre como cuna

y abrigo en un rincón para María.



"Me iré por leña, se dijo, que la fría

soledad de esta cueva tan ayuna

se vuelva más caliente con alguna

rama de olivo mientras apunta el día".



Y al regresar de pronto vio una lumbre

que incendiaba  por dentro aquella cueva.

Por su rostro rodó la buena nueva



en forma de una lágrima encendida,

atónito al mirar  la dulcedumbre

que es ver nacer la causa de la vida.

  
    Pedro Miguel Lamet