miércoles, 10 de noviembre de 2010

El absoluto inabarcable

Ante la inabarcabilidad de Dios, ante a su inmensidad inombrable, cualquier cosa que se diga será necesariamente relativa. El relativismo de nuestras palabras sólo acierta a señalar no inefable. Es absurdo pretender que nuestros modos, nuestros conceptos y nuestras interpretaciones son las únicas verdaderas.

Dios, misterio eterno, inmensidad sin nombre, bienaventurado abismo que lo llena todo y que nadie puede abarcar. 
Tú has pronunciado tu palabra eterna en tu creación y en nuestra existencia, para que tu misterio eterno se nos convierta en inefable proximidad salvadora y en el centro mismo del mundo.

Todo lo que hay de incomprensible en nosotros y en nuestra existencia encuentra refugio en el Corazón de tu Hijo; toda nuestra angustia existencial es asumida por él, toda elevación y toda santidad vuelven a él como a su fuente. En él todo encuentra su verdadera esencia. Todo se unifica en el misterio que es el amor bienaventurado.

(Karl RAHNER)