sábado, 20 de noviembre de 2010

"Médicos sin fronteras" nos receta pastillas contra el dolor ajeno

La ONG "Médicos sin fronteras" ha tenido una iniciativa sorprendente. A partir de ahora en las farmacias se dispensarán "Pastillas contra el dolor ajeno", al asequible precio de 1 euro el envase. La caja contiene, aparentemente, seis caramelos mentolados. Pero si uno mira bien se da cuenta de que allí hay mucho más: cada pastilla simboliza una de las seis grandes enfermedades que están ocasionando dolor y muerte en países en desarrollo: la malaria, la tuberculosis, el sida infantil, la leshmaniasis visceral o Kala-azar y las dos tripanosomiasis (el mal de Chagas y la enfermedad del sueño). Es un proyecto solidario para recaudar fondos en favor de los más desfavorecidos, a fin de poder llevar asistencia sanitaria elemental a quienes no la tienen. Y todo ello por menos de lo que nos cuesta el café o el autobús.

El cineasta español Luis García Berlanga, recientemente fallecido, aceptó en sus últimos meses de vida tomar parte en este spot, en compañía de las personas que habitualmente lo cuidaban: su asistenta y su nieto. Un gesto más de sencillez y de generosidad al que Berlanga nos tenía acostumbrados. Un testamento optimista. Una lección más frente a quienes, desde la palabrería de las tribunas o los púlpitos, creemos tener el monopolio de la verdad y la ética, pero somos incapaces del menor gesto de cívica humanidad.




Eduardo Punset, político, escritor y divulgador científico, en la campaña contra la malaria de MSF:

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cargar con la cruz (José Antonio Pagola)


(Fuente: ECLESALIA)
El relato de la crucifixión, proclamado en la fiesta de Cristo Rey, nos recuerda a los seguidores de Jesús que su reino no es un reino de gloria y de poder, sino de servicio, amor y entrega total para rescatar al ser humano del mal, el pecado y la muerte.
Habituados a proclamar la "victoria de la Cruz", corremos el riesgo de olvidar que el Crucificado nada tiene que ver con un falso triunfalismo que vacía de contenido el gesto más sublime de servicio humilde de Dios hacia sus criaturas. La Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a otros con orgullo, sino el símbolo del Amor crucificado de Dios que nos invita a seguir su ejemplo.
Cantamos, adoramos y besamos la Cruz de Cristo porque en lo más hondo de nuestro ser sentimos la necesidad de dar gracias a Dios por su amor insondable, pero sin olvidar que lo primero que nos pide Jesús de manera insistente no es besar la Cruz sino cargar con ella. Y esto consiste sencillamente en seguir sus pasos de manera responsable y comprometida, sabiendo que ese camino nos llevará tarde o temprano a compartir su destino doloroso.
No nos está permitido acercarnos al misterio de la Cruz de manera pasiva, sin intención alguna de cargar con ella. Por eso, hemos de cuidar mucho ciertas celebraciones que pueden crear en torno a la Cruz una atmósfera atractiva pero peligrosa, si nos distraen del seguimiento fiel al Crucificado haciéndonos vivir la ilusión de un cristianismo sin Cruz. Es precisamente al besar la Cruz cuando hemos de escuchar la llamada de Jesús: «Si alguno viene detrás de mí... que cargue con su cruz y me siga».
Para los seguidores de Jesús, reivindicar la Cruz es acercarse servicialmente a los crucificados; introducir justicia donde se abusa de los indefensos; reclamar compasión donde sólo hay indiferencia ante los que sufren. Esto nos traerá conflictos, rechazo y sufrimiento. Será nuestra manera humilde de cargar con la Cruz de Cristo.
El teólogo católico Johann Baptist Metz viene insistiendo en el peligro de que la imagen del Crucificado nos esté ocultando el rostro de quienes viven hoy crucificados. En el cristianismo de los países del bienestar está ocurriendo, según él, un fenómeno muy grave: "La Cruz ya no intranquiliza a nadie, no tiene ningún aguijón; ha perdido la tensión del seguimiento a Jesús, no llama a ninguna responsabilidad, sino que descarga de ella".
¿No hemos de revisar todos cuál es nuestra verdadera actitud ante el Crucificado? ¿No hemos de acercarnos a él de manera más responsable y comprometida? 

domingo, 14 de noviembre de 2010

Oración



COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE
(José Luis Martín Descalzo)
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura,
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El absoluto inabarcable

Ante la inabarcabilidad de Dios, ante a su inmensidad inombrable, cualquier cosa que se diga será necesariamente relativa. El relativismo de nuestras palabras sólo acierta a señalar no inefable. Es absurdo pretender que nuestros modos, nuestros conceptos y nuestras interpretaciones son las únicas verdaderas.

Dios, misterio eterno, inmensidad sin nombre, bienaventurado abismo que lo llena todo y que nadie puede abarcar. 
Tú has pronunciado tu palabra eterna en tu creación y en nuestra existencia, para que tu misterio eterno se nos convierta en inefable proximidad salvadora y en el centro mismo del mundo.

Todo lo que hay de incomprensible en nosotros y en nuestra existencia encuentra refugio en el Corazón de tu Hijo; toda nuestra angustia existencial es asumida por él, toda elevación y toda santidad vuelven a él como a su fuente. En él todo encuentra su verdadera esencia. Todo se unifica en el misterio que es el amor bienaventurado.

(Karl RAHNER)

lunes, 8 de noviembre de 2010

Página web de la Curia jesuita en Roma


Disponible en Internet en: http://www.sjweb.info/