La ONG "Médicos sin fronteras" ha tenido una iniciativa sorprendente. A partir de ahora en las farmacias se dispensarán "Pastillas contra el dolor ajeno", al asequible precio de 1 euro el envase. La caja contiene, aparentemente, seis caramelos mentolados. Pero si uno mira bien se da cuenta de que allí hay mucho más: cada pastilla simboliza una de las seis grandes enfermedades que están ocasionando dolor y muerte en países en desarrollo: la malaria, la tuberculosis, el sida infantil, la leshmaniasis visceral o Kala-azar y las dos tripanosomiasis (el mal de Chagas y la enfermedad del sueño). Es un proyecto solidario para recaudar fondos en favor de los más desfavorecidos, a fin de poder llevar asistencia sanitaria elemental a quienes no la tienen. Y todo ello por menos de lo que nos cuesta el café o el autobús.
El cineasta español Luis García Berlanga, recientemente fallecido, aceptó en sus últimos meses de vida tomar parte en este spot, en compañía de las personas que habitualmente lo cuidaban: su asistenta y su nieto. Un gesto más de sencillez y de generosidad al que Berlanga nos tenía acostumbrados. Un testamento optimista. Una lección más frente a quienes, desde la palabrería de las tribunas o los púlpitos, creemos tener el monopolio de la verdad y la ética, pero somos incapaces del menor gesto de cívica humanidad.
Eduardo Punset, político, escritor y divulgador científico, en la campaña contra la malaria de MSF:





